falsos autonomos

¿FALSOS AUTÓNOMOS?

En el último año hemos sido testigos de varias sentencias contradictorias a la hora de determinar la relación laboral o no laboral de los trabajadores que llevan a cabo servicios de reparto a domicilio a través de las nuevas plataformas digitales como son las aplicaciones móviles de GLOVO o DELIVEROO. ¿Son falsos autónomos?

En junio 2018 se publicó la sentencia 244/2018 del Juzgado Social Nº 6 de Valencia por la que se declaraba la existencia de relación laboral entre un rider o trabajador y DELIVEROO. En dicho caso, se entendía que se daban las condiciones de dependencia o subordinación al recibir correos electrónicos de la empresa repletos de instrucciones sobre cómo interactuar con los clientes, qué hacer en caso de incidencias, etc. Además, tenían establecidas las zonas de prestación de servicios, y en caso de incumplimiento la empresa ejercía su poder disciplinario a través de su desconexión. Dicha sentencia sigue la corriente marcada por los juzgados belgas que, en varias sentencias, han calificado como falsos autónomos a los trabajadores de DELIVEROO. 

Por otro lado, la sentencia 284/2018 del Juzgado de lo Social 39 de Madrid de 3 de septiembre de 2018, calificaba la relación entre la empresa GLOVO y este tipo de trabajadores como no laboral y consideraba que se trataba de trabajadores económicamente dependientes o TRADES (aquellos trabajadores autónomos que realizan una actividad económica o profesional de forma habitual y directa para un cliente del que dependen económicamente al recibir de él, al menos el 75% de los ingresos). La sentencia consideraba que no se daban las notas de dependencia o ajenidad ya que estos trabajadores gozan de plena libertad para organizar su horario de trabajo, asumen la responsabilidad del buen fin del servicio y de los daños que pudieran producirse durante la jornada, son propietarios de las herramientas de trabajo – moto y teléfono móvil – y si bien el sistema de asignación de pedidos se realiza telemáticamente por GLOVO, el trabajador puede rechazar un pedido previamente aceptado, en cuyo caso el recado es reasignado a otro repartidor de la misma zona sin penalización alguna. En este caso el trabajador no tenía que justificar las ausencias, y la retribución dependía del trabajo realizado y el kilometraje. 

Posteriormente la sentencia 53/2019 del Juzgado de lo Social 33 de Madrid de 11 de febrero de 2019, reconocía a un repartidor de GLOVO como falso autónomo en base al proceso productivo. La resolución se centraba en que los trabajadores de esta plataforma no tienen la capacidad de seleccionar a sus proveedores o elegir libremente su precio, además necesitan operar a través de una plataforma digital de la que no son propietarios, y el sistema de geolocalización de los trabajadores es una manera de ejercer el control sobre los mismos,  permitiendo a la compañía conocer en todo momento dónde se encuentran y teniendo la capacidad de transmitir esta información a los clientes y proveedores. 

Ante este panorama tan difuso y contradictorio debemos esperar a que se pronuncie el Alto Tribunal. Pese a que existe una extensa jurisprudencia sobre lo que diferencia una relación mercantil de una relación laboral, lo novedoso en este caso es el canal de prestación de servicios:  las nuevas plataformas digitales. 

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